El Camino No Elegido

De la primera noche en el albergue Aterpetxea de Guernika

Posted in Camino del Norte, de la memoria by María Camín on julio 30, 2010

.

Cuando regresamos al refugio Aterpetxea yo no les acompañé al interior, me quedé sentada en el banco y fue una excelente idea, porque en ese momento salió Pep por la puerta y fuimos el uno hacia el otro y nos dimos un abrazo de reconciliación. Él se había sentido disgustado durante todo el día por nuestro malentendido de la noche anterior, y era un tipo de lo más sensible, receptivo y dulce. Yo le expliqué qué  había motivado mi postura en mi caso… él que fue lo que sucedió en el suyo. Una sonrisa muy bonita que se nos quedó a los dos porque, claro, y en eso también coincidíamos, y es que si no estuviéramos en el Camino… pero precisamente estábamos en el Camino, y lo que menos quiere uno entonces es dolerse con nadie. Aunque luego lo piensas y a veces no hay como una tormenta para despejar un ambiente enrarecido. Y ese rato en que nos sentamos juntos fue como nuestro producir ozono mutuo.

Le daré las gracias a su amigo Miguel, y eso en algún instante, por señalarme que me equivocaba con Pep  y me encontraré con un necio; porque lejos de alegrarse, aprovechó la ocasión para espetarme, bastante punzante, que no se podía juzgar a la gente pero esto con soberbia, lo cual deduzco que en sus historias no le ayudará gran cosa… Así que más que ”quitarse el sombrero” por ninguna hembra, debería plantearse quitárselo por si mismo pero cuando acierte a madurar.

Una no es perfecta y tampoco pretende llegar a serlo. Sino poder decirse: <<todavía me equivoco, me queda mucho por aprender pero sigo teniendo un buen  interior que reacciona al interior de la gente, cuando el otro nos ha dejado entrar en contacto con su interior>>. Y escribo <<me equivoco>> porque si los etiqueté y por ser sincera pero no siento que me equivocase al decantarme como lo hice, porque si una virtud estoy integrando es la de abandonar, cada vez que se tercie, una discusión que se genera y que no conduce a ninguna parte. Y eso le explicaba a Pep, que a veces no hay como ”cortarle el rollo” a quien sea para poder mantenerse uno en su paz, que tiempo a cambiar de opinión o de conducta siempre hay pero si de verdad la persona lo merece, que yo sé hacer eso porque hago caso a lo que siento, a la voz que dice <<esto que sucede no es lo que quiero>>, y en él todavía es una lección por aprender.

Le dije a Pep que tenía que subir a ducharme , y que a eso iba pero que si luego andaba todavía por el exterior… le buscaba y charlábamos un rato de lo que le había traído al Camino y que era aquello que le preocupaba…

En el baño coincidí con una joven alemana. Me lo tomé con tranquilidad y esperé a que ella terminase. El baño tenía un  defecto, y es que no había dónde apoyar el neceser, que para haber sido recientemente reformado y cobrar lo que te cobran por él, a pesar de ser  municipal… pero disfruté de mi soledad. Luego, vaya usted a saber a qué hora fue ese luego, volví a la planta baja pero no di con Pep. En su lugar conozco a Ruth que ha sido contratada como cocinera para hacerse cargo de las cenas y que es una bellísima persona, un ser de los que hay pero que muy pocos en este mundo, que vive y pone el corazón en todo aquello que la vive.

Me enseñó una palabra  que a ella le parece preciosa y dijo que todos deberíamos aprender a practicarla: <<Laztana>>, que significa cariño en euskera. Ruth tiene carita de muñeca y unos ojos por donde se contemplan  los centelleares de las estrellas del Universo.

Estuvimos juntas hasta las tres de la mañana. A mí me parecía mentira, que haciendo lo que hacía, que era dejarme sin cabellera, porque la maraña de los rizos no me lo puso pero que nada fácil, el estarme tan a gusto con alguien charlando, y encima en algo que nunca me ha gustado hacer delante de nadie. Ya digo, un ser humano de lo más especial. Todo, todo contribuyó y había contribuido a que  registrase en mi cuaderno acerca  de este día: el día mágico por excelencia. Así que un mes antes, sentada en mi sofá, había acertado con la predicción. Ni emociones faltaron,  ni risas, miedo y peligro,  ni compasión y gratitud, ni abrazos ni vivencias, ni lluvia y sol y arco iris, ni nubes y barro y botas pero  menos aún compañeros de Camino y amistad.

.

.

.

Tagged with: ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: