El Camino No Elegido

Despertar con besos de Leopoldo María Panero

Posted in Ajeno, Camino de la Costa, Camino del Norte by María Camín on junio 30, 2010

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Lee y Amanda se fueron a dar un paseo nocturno, por mucho que traté que el cabello se secara no logré gran cosa, la canadiense también hizo mohínes cuando me dirigí al improvisado tendedero para colgar mis calcetines empapados y mis toallas. Pobrecillo o pobrecilla aquel que le tenga que soportar a lo largo de una convivencia ese sentido exacerbado de la propiedad. Lee y Amanda no tardaron, apenas, un cuarto de hora en regresar, creo que fue porque la canadiense se dio cuenta de que las llaves aún estaban en mi poder y quizá temió hasta quedarse sin cuarto; o vaya usted a saber si se le pasó por la cabeza que una pudiera robarle. Luego tocó sesión de aromaterapia: eucalipto, que según Lee combate los ronquidos y con el que me froté el pecho, palo santo, que quemó y rezongó manso su intenso olor, y yo saqué a relucir mi aceite con esencia de la flor del desierto para que lo probasen.

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<<Qué es la magia, preguntas / en una habitación a oscuras. / Qué es la nada, preguntas, / saliendo de la habitación. / Y qué es un hombre saliendo de la nada / y volviendo solo a la habitación//>>.

– Leopoldo María Panero –

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Me desperté muy temprano, traté de hacer el menor ruido posible mientras mordía la manzana, sentía claustrofobia. Cuando el californiano me pidió agua, aproveché para calzarme los zuecos y salir a respirar aire puro, por un hueco minúsculo que como mucho me cedió el colchón, fui al albergue, necesitaba utilizar el baño, y aprovechar para rellenar la botella de agua, ni una gota quedaba. Regresé y le di a beber a Lee, luego, no soportando más aquella opresión me encaminé hacia la playa, las piernas al desnudo, frío mortal. Los operarios del ayuntamiento limpian a esas tempranas horas la arena, eran las siete.

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<<… Qué larga es la ribera de la noche, /qué larga es. / No se terminará nunca la playa / con esa sombra que recorre / ese desierto tal un péndulo: / qué larga es la ribera de la noche, / qué larga es. / Cómo saber si ya estoy muerto / o si aún vivo como dicen / si allá en la playa sólo hay playa / atrás, delante sólo hay playa…//>>.

– Leopoldo María Panero –

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Amanda era dormilona y Lee tampoco le iba a la zaga, cuando mi desesperación alcanzó tintes dramáticos, pasaban de las ocho y su negarse a salir del saco lo finalicé ahí, al comenzar a recoger mis cosas para trasladarme al albergue, no tenía previsto de ningún modo abandonar Deba sin hacer madrugada de consolación en él. Había estado intercambiando impresiones con Nieves, que me comentó que al final había quedado una cama por ocupar. Pensaban galopar hasta Zenarruza, había que disputarse, de nuevo, ocho plazas. Una amable debarra, una señora que se preparaba para abrir la cocina de un hotel, y que me sirvió de reconfortante desahogo,  mientras continuaba mi deambular por la playa, no menos aterida, me invitó a tomar un café si es que aún continuaba por allí después de unos quince minutos. No lo haría.

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3 comentarios

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  1. María Camín said, on junio 30, 2010 at 12:46 pm

    DUB FX FLOW de camino a Deba desde Askizu


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