El Camino No Elegido

Del proverbial compañerismo del peregrino y de la historia de Deba

Posted in Camino de la Costa, Camino del Norte by María Camín on junio 29, 2010

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Regresé al bar que habíamos dejado pasos atrás, no el único de la playa pero sí el que tenía unas cristaleras a su inmediata altura, una confortable esquina en la barra, ¿qué más se puede pedir?

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El camarero se llamaba Jon, tomé dos pintxos y dos txacolis, hice una llamada de teléfono, cuando me preguntaron si estaba fumando mentí, pedí un pastel de arroz utilizando aquí el nombre que ya conocía, lo que generó un poco de inquietud en quien me lo sirvió pero esta vez con más confianza, pagué y luego me senté con un café en los sillones del fondo a escribir pero sin escribir. Dejé que transcurrieran los minutos, observé a un anciano con sus dos hijas y a los nietos enredando con genuina libertad,  entre  el descuidado amor. No me sustraje a las tres olivas que alguien había olvidado en un plato, pensé en mi amiga, la cara de repudio que me habría dejado ver si me hubiera visto, y en que una cosa eran aquellos niños, y otro las negligencias que ella cometía cuando su propio hijo vaciaba servilleteros enteros sin pizca de consideración.   Cuando se acercaban las ocho regresé a la esquina del frontón, y media hora más tarde, los pies helados, me sentía bastante enfadada; las chiquillas que peloteaban en las instalaciones intuyendo la lluvia, o tal vez porque se les acabó la luz, se retiraron; asomó entonces una joven con raqueta, supuse que iba a entrenarse sola, aunque a oscuras, con la pared; yo misma he jugado así.

Me acerqué al albergue, Nieves, después de pedirle disculpas durante unos cinco minutos, aceptó perdonarme la vida, era de Huelva, aunque vivía en Sevilla, Rafael de Sevilla mismo, y su amiga, esa con la que nada me había sucedido, Ana de Alcalá de Henares, una antipática, se negó en redondo a levantarme el castigo, amantes los tres de la cofradías y de las órdenes beatíficas de Santiago. Tuve que tragarme las fotos de la cámara de la onubense desde Itziar hasta la primera papilla en la que había sido utilizada la Canon, por aventurar una marca al azar. Estaba que trinaba pero me estaba aguantando, allí de pie, congelada, al pie del cañón para no meterle otro corte, no fuera a ser que la indujera a una  depresión severa. Pasé por convites con rojas cruces de vestimentas de caballeros, por verbenas místicas, menudo oxímoron, y hasta alcancé Triana y el huerto de la Jurado: <<Como una ola tu amor llegó a mi vida>>. Menos mal que se iban a cenar a un mexicano; se les hacía extraño que no apareciera con el que habían quedado y que era el mismo que había intentado endosarme las llaves a mí. Luego caí en la cuenta. Regresé desesperada a mi puesto de ”gudariak”, con unas ganas locas de meterme en una ducha para poder entrar en calor, la mochila dentro con todas mis cosas. Comenzó a llover, traté  en multitud de intentos de capturar al tren, un precioso puente allí, pero tampoco había manera; los trenes son tan rápidos e imprevisibles que uno ni los sospecha, pienso ahora en la tragedia de esas muertes de la Noche catalana de San Juan, la que estaba sola en el frontón salió: ¿Me das un cigarro? Se lo tendí pero ahí la cabeza ya me echaba humo, el teléfono, no uso reloj de pulsera, marcaba las nueve. Ella se llamaba Zuri, yo lo escribí como sonaba ‘suri’ pero no me rectificó y se moría de abulia en un pueblo en el que nunca sucede nada.

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Deba cuenta con algo más de cinco mil habitantes y sólo se escribe con ‘b’ y no con ‘v’, como en el resto de España, desde que comenzó a aplicarse a los topónimos la ortografía de la lengua vasca, allá por el comienzo de los años ochenta. En realidad Deba en tiempos medievales se situaba en el lugar que hoy ocupa el asentamiento de Itziar, y su nombre era, por aquel entonces, Mont-Real. Contaban sus pobladores con una carta puebla pero pedían con insistencia el desplazamiento a la margen derecha de la ría de Deba para poder aprovecharse de los recursos que ofrecían las fluviales aguas y el mar. Les fue concedido por decreto de Alfonso XI de Castilla el 17 de junio de 1343. Lo trabajoso que es que a uno le presten oídos reales, y así es como lo que fue a partir de ahí Monreal de Deba, terminó por ser sólo la voz del río.

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3 comentarios

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  1. María Camín said, on junio 29, 2010 at 7:33 pm

    DUB FX FLOW de camino a Deba desde Askizu


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