El Camino No Elegido

Del agroturismo y la carretera a Itziar

Posted in Camino de la Costa, Camino del Norte by María Camín on junio 28, 2010

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Lee Giove venía conversando con la joven a la que había visto por la mañana en la cafetería de Zumaia y que como yo viajaba sola, habían improvisado un picnic por el camino -me dijo éste feliz. Ella era canadiense y no recuerdo su nombre. Echamos a andar los tres por la carretera, de escaso arcén, un trecho lo bastante largo para incomodarnos.

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Luego se abrió ante nuestros ojos la pista forestal. Empinada como para dejarle a uno sin resuello pero fragante  fronda deliciosa.

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Lee traducía intermitentemente la conversación. Le pedí cordial que entre ellos hablaran en inglés, que lo prefería, que así podía entrenar el oído, algo que aunque pensaba que iba usar con frecuencia, en este Camino, no estaba siendo como lo había imaginado; le dije que me convenía esforzarme y él se mostró de acuerdo, yo intervenía en mi penoso inglés de cuando en cuando, y Lee asentía siempre sonriendo y positivo. Tras algunos minutos nos dio alcance otro peregrino, Amanda -puede que se llamase- salió disparada detrás de él, todos conocían el hecho de que las plazas en el albergue podían resultar insuficientes, a Lee eso le daba tanto que le daba lo mismo y a mí, aunque me parezca increible, en aquel momento también. Lee prefería maravillarse con todo y compartirlo todo con énfasis, una oveja, ¡lovely!, un caserío, ¡lovely!, el aire, ¡lovely!. Me gustaba eso de él. Me dijo que en California yo tenía muchas casas a partir de ahora. Pensé que me parecía estupendo pero…

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De nuevo se resurge a la endemoniada carretera, el santuario se yergue ante nosotros desafiante y descorazonador.

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Lo empinado se tiene la impresión de que no cesa nunca y la fortaleza parece la firma sólida de un mundo medieval en el que la paz,  la vida, era sólo una leve tregua y la guerra y la lucha algo más allá y más inmediato del continuo de la sensación.

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Pero más que con la iglesia, yo aquí sentía que por fin tenía una cita inaplazable con la obra de Oteiza. Sin lazarillo esperaba poder ver y encontrar por mí misma algo trascendente dentro de un título enmarcado en la ternura y en la esperanza, que tampoco será, entonces, del todo así.

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3 comentarios

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  1. María Camín said, on junio 28, 2010 at 7:46 pm

    DUB FX FLOW de camino a Deba desde Askizu


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