El Camino No Elegido

El vuelo de Neruda

Posted in Camino de la Costa, Camino del Norte, de la memoria by María Camín on junio 16, 2010

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La noche se complació con nuestras confidencias. Pilar hacía rato que nos había dejado. Cenamos una ensalada mixta, de esas a las que yo misma soy adicta, y una sabrosa tortilla con múltiples argumentos, platos ambos que Rosa,  cocinera estupenda, preparó en su hogar. Acordamos levantarnos cuando ella despertara, yo me sentía tan cómoda que había decidido quedarme otro día y otra noche, a relajarme, en ese remanso de comprensión y paz.

Me complací con la noche cuando opté por alargar la madrugada en los columpios del huerto, entre las esencias florales, la hierba y el rocío, a la luz de la enajenada luna pleamante. Hablamos allí usted y yo mientras algún eslabón de las cadenas chirriaba, como las chicharras, una canción de elitros y soma, y la complacencia se elongó hasta que me sacudió por los pies el frío. Me acompañó su esencia entonces hasta mis aposentos, dejé la puerta abierta de par en par, a lo nocturno y a la madrugada, así era la confianza inexpugnable que sentía, dormía sola e imaginé, mientras me sobrecogía en el saco, que usted se abría paso hasta mis piernas. A donde alguna vez voló la gaviota y su pico. A pescar en mi mar o a parlamentar ese amor de cómplices nutrias cibelinas. Dormí profundo pero soñé extrañamente con una mujer a la que sólo he visto un par de veces en mi vida. Me despertó un ave cánora, que penetraba las sienes con luz y dulzura. No me moví hecha un ovillo como era. Rosa, como yo, había olvidado el cambio al horario de verano. Desayunamos juntas y recuerdo que me trajo algo que había sido congelado hacía tiempo. No lo pude remediar entonces y le hice un regalo; me desprendí de eso que guardaba para usted y que dejé allí, esperando volver algún día a recuperarlo o no hacerlo, a querer seguir dejándolo allí. Y por ese gesto nosotros conocemos lo hondo que cala la actual serora de Orio en los corazones de los peregrinos, de aquellos que hemos tenido la fortuna de recibir su hospitalidad.

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Y animada por ella me vestí y me fui en busca de otros hechos.

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2 comentarios

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  1. María Camín said, on junio 16, 2010 at 8:45 pm

    La salida de Donosti o San Sebastian hacia Orio por el Igueldo

  2. […] El vuelo de Neruda on Junio 16, 2010 at 4:24 pm […]


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