El Camino No Elegido

Para desayunos copiosos el albergue la Sirena (Donostia)

Posted in Ajeno, Camino de la Costa, Camino del Norte, de la memoria by María Camín on junio 15, 2010

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Estoy en la habitación de la Sirena de Donostia, cómo hago tiempo para que ellos desayunen y yo sólo me reúna con ellos para la despedida, veo un libro sobre una cama, debe ser de The Greek, en todo caso de su compañero, lo tomo entre las manos, lo abro por la página señalada, y se me remite a la promesa de hospitalidad, a Belerofontes se lo debemos, un pastor de huestes y un enemigo que derrama su furia en la Tierra, saltaron de sus carros e intercambiaron sus armaduras en señal de reconocimiento y mire en lo que piensa el cronista, que el Crónida hizo perder el juicio a Glauco por no valorar que sus armas valían noventa y nueve veces más, como si alguien generoso meditara en eso. En estas yo ya que bajo, sabe usted, sibilina que es una, en forma de energía sutil me desemboco por la sala de bocas o estómagos voraces, y yo sin demasiada hambre; todavía no. ¡Eh ahí ellos! Por qué se ha retrasado tanto. Ya casi tienen que irse. Trata él de contarle a ella algo gracioso. Ella le interrumpe para hablar de Chillida, su Tindaya es aquí incomprendida. ¡Ai ene! Sueños megalomaniacos -dice éste que no entiende eso. Yo tampoco el aceptar la mediocridad sin tratar de imponerle alguna condición. Pero era preocupante -me pregunto- ese sueño que tuvo Chillida en cuanto a la inmortalidad. ¿Había empezado, ya, entonces, a olvidar? Lo que yo conozco es la historia de una mujer, a ella le iban a extirpar un tumor de mama cuando la conocí, había cuidado durante años de su madre enferma. Con amor, supongo. A mi abuelo también le sucedió. En este caso su madre no degeneró en alzheimer porque era tuberculosa. Malas vidas de haber llevado conozco muchas pero estas dos que están aquí delante de mí en la cola del ‘buffet’ son dos especímenes curiosos. Nunca me había encontrado con alguien de su especie o me parecía que no. Podría buscar sus nombres pero no los retraté, así que eso debe anotarse del lado de la columna de caracteres, algo ahí que se olvida, son sus características.

– Me voy a levantar a por café -dije.

<<Mi amor prefiere las flores sensatas de los jardines,

mas yo, tulipán salvaje, me deshojo en la planicie sin fin>>.

LANDAY DE UNA MUJER PASTÚN

(Landays del exilio, compilados por Sayd Bahodine Majrouh)

Eso dije y así nos despedimos, vieron que me quedaba hablando con aquellas, con las que iba a desayunar, el cuaderno se abrió por esa nota, en la mesa ya un dulce había caído como una pluma ligera, no había resaca que exorcizar, la cara de ellos penita seguía dando, la del francés jubilosa, yo sintiéndome como una extra-vagante, boga-vante (homarus gammanus), eso que habita en refugios rocosos, ellas como de cole de monjas, algo habían leído del padre de una, en unos diarios, iban a conocerlo, querían coger un autobús hasta el monasterio de Guadalupe y empezar ahí la peregrinación, sin mochilas, luego volverían al refugio, pensé que eso me daba un margen, algo por delante de lo que me quería desconectar aunque tuviera su parte buena, y algo drástico que evitar, como una moral perturbada por las normas, las horas prometían discurrir felices y cuando regresé al cuarto el libro seguía sobre la cama. Y aunque la oferta de proveerme de viandas era muy tentadora, no hurté nada de la mesa del desayuno.

Hector nos adelanta la destrucción de Troya antes de que Casandra siquiera se haya pronunciado. <<La moral a la altura de la llantaina>>, que es como decir que se tiene la moral por los suelos pero que es algo que nunca llegué a ver escrito. El problema para un astur a la hora de querer recuperar su lengua es que descubre que la lengua es eso que ha llegado hasta él. Pienso en Guillermo, anda levantando una casona cerca de donde viven los suegros de uno que ha escrito varios libros en asturiano. Héctor tiene un discurso muy bonito pero ya es hora de partir, no son muchos los kilómetros pero el día tampoco es eterno.

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2 comentarios

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  1. María Camín said, on junio 15, 2010 at 11:49 am

    La salida de Donosti o San Sebastian hacia Orio por el Igueldo

  2. […] Para desayunos copiosos el albergue la Sirena on Junio 15, 2010 at 11:47 am […]


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