El Camino No Elegido

A la hora del almuerzo o el ”refrigerio” en Pasajes de San Juan

Posted in Camino de la Costa, Camino del Norte by María Camín on mayo 1, 2010

<<Una ración de ostras arrancadas la misma mañana de las rocas de la bahía, dos costillas de cordero, una lubina que es un pescado delicioso, dos huevos al plato azucarados, una crema de chocolate, varias peras y melocotones, una taza de excelente café bien cargado, una copa de vino de Málaga y sidra a placer, ya que no me gusta el vino de odre. Este era mi almuerzo>>

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Así describe el novelista Victor Hugo, en su obra ‘Alpes y Pirineos’ uno de los menús que tuvo el placer de degustar en Pasai Donibane, en uno de los siete días que duró su estancia allí en la casa Gaviria (S. XVII), con vistas a la bahía de Pasaia y en compañía de su esposa Julieta Drouet en 1843.

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En mi caso, y después de salir ya aliviada del baño, tuve que conformarme con un pintxo de tortilla y otro de lomo con queso, bien corrientes; poco más vi que hubiera para elegir. Y al contrario que el también poeta francés y autor de ‘Los miserables’ (1862) me sirvieron un crianza rosado (en realidad dos) porque a mi paladar le deleita el vino. Sin embargo no le hago caso alguno al peregrino, compatriota del, de nuevo, ahora dramaturgo, con el que había coincidido en el refugio de Irún a la mañana, porque conocía el hecho de que no hablaba ni una sola palabra que no fuera en su lengua nativa y me dio la impresión de ser bastante maniático y snow; así que aunque escuchaba a la camarera pelearse con su idioma a mis espaldas, en ningún momento hice amago de darme la vuelta y tratar de ayudarlos a entenderse; no fuera a ser que al final el caminante decidiera quedarse cuando me daba la sensación de que lo que intentaba era irse, puede que hasta por verme a mí allí, y sólo preguntaba por los horarios del transbordador. Aunque es cierto que eso fue después de haber tenido el lamentable gusto de ser interpelada por Andoni, que es el típico ”cretinatarra” que se piensa que todos los caminantes somos idiotas de culto, y que me informó de que en el pueblo tenían por costumbre fletar un helicóptero para aupar a los peregrinos hasta el albergue. Por lo que fuera que yo le contestase… Andoni (¡oh cielos -pensé a lo Lewisotro Andoni es que si monto un circo me crecen enanos!) no debiéndose sentir muy satisfecho con que la ingenua de turno le hubiera dado a beber de su propia medicina delante de los parroquianos allí presentes, había regresado a los cinco minutos contados  y, ¿sabe usted? yo no tenía previsto darle la más mínima oportunidad de réplica;  así que escribía. Por demás, de la ludopatía.

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2 comentarios

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  1. María Camín said, on mayo 2, 2010 at 12:24 pm

    De Irún a Pasajes de San Juan, primera etapa de mi Camino del Norte por la Costa

  2. […] A la hora del almuerzo o el ”refrigerio” en Pasajes de San Juan on Mayo 1, 2010 at 10:06 […]


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